El Mejor Amigo del Charro: El Caballo

*Entre lo académico, político y la ganadería

*Es la vida del zacatecano Lic. Virgilio Rivera

*Antes era un tabú la genética en nuestro país

         El Paraíso y El Olimpo, son dos ranchos zacatecanos que empiezan a dar mucho de qué hablar y no es para menos, ya que sus ejemplares, cabalgan con pasos firmes en el Más Mexicano de los Deportes, reportaje que presentamos abriendo febrero del 2006.

No había script de por medio, ni preguntas preparadas, por lo que después de un sabroso desayuno en la capital minera y del corazón de cantera, pudimos entrevistar al Lic. Virgilio Rivera, dueño de El Paraíso y El Olimpo.

Él es un amador de los caballos, son su pasión y algo más. En el Nacional Charro Lagos 2003 tuvimos la oportunidad de conocer a su hijo Publio Rivera a través del “Vaquero” Javier Rodríguez Acevedo y desde entonces, ante humeantes tazas de café, hemos entrado en la intimidad del mejor amigo del charro: el caballo.

El licenciado Rivera es un gran admirador de las buenas razas, de los ejemplares de línea y ahora no conforme con eso, tiene en sus Ranchos, caballos y yeguas para la mejora genética en el país.

También tiene ejemplares en las cabellerizas del Lienzo Monumental de Zacatecas, enclavado en el Cerro de La Bufa y apoya a la Asociación Herradura Villa de Cos del Ing. Roberto Quiroz del Río (presidente de la Unión de Asociaciones Charras de Zacatecas).

LOS INICIOS. Llega el momento de la nostalgia, de regresar los días para empezar a narrar una historia que también merece ser contada.

“A iniciativa de mis hijos Publio y Virgilio, son escasos cuatro años que inicié con la cría de caballos, con una yeguada antigua que heredamos de familia, que se ha ido mejorando, ahora con yeguas de registro de buenas líneas y ahora con cuatro sementales, tratando de dejar dos líneas para que no se diversifique mucho. Ya estamos afianzados por el lado de los pintos y queremos fortalecer ahora una o dos líneas por los cuarto de milla”.

CALIDAD Y CALIDAD. En yeguas tiene 15 bajo esas características y cinco sementales, con la idea de dejar los mejores dos o tres, los más probados en cuanto a agilidad y calificados en la rienda, como el pinto “Color The Shorty” –descendiente de Do Colina y Pepi San- que ganó en Guadalajara. Ha repetido buenas calas y dejó constancia en Apaseo, fue segundo en Tuxtepec y tuvo cero malos, con una cala muy limpia, por mencionar sólo algo.

 “Es la idea de contribuir, con poco, pero con calidad, no sólo a Zacatecas y la región, sino a nivel nacional”.

-¿Por qué en tan poco tiempo han destacado sus ejemplares?

“Porque hay que depurar la calidad por un lado y cuidar escrupulosamente que sean líneas definidas, porque no nos interesa lo comercial y si en cambio, contribuir a la charrería, con la mejora genética”.

Sabe el Lic. Rivera y tampoco se aparta de la realidad, de que antes era prohibitivo hablar de la cuestión científica de los caballos en la charrería o mejor dicho, no se estaba preparado, en pocas palabras, era un tabú.

Este pinto ya descolla y en grande en los mejores caladeros del país, propiedad del Lic. Virgilio Rivera.

“Para bien o para mal, no hay problemas de tránsito en este rubro. La competencia ha beneficiado a la charrería y a la crianza en el país, por eso criaderos y ranchos empieza a significarse en esta modalidad”.

-¿Qué se siente tener los reflectores encima, cuando se trasciende, pero a qué obligan todos esos resonantes triunfos?

“Obliga a cuidar mejor un proyecto que sea de mediano y largo plazo, sin quedarnos a uno a corto plazo o que sea flor de un día. Hay que ir contribuyendo en calidad, con una competencia leal y que apoye más al ganado y sobre todo a la charrería nacional”.

AYUDA A AYUDAR. Se hace un esfuerzo, reconoce, que incluye a criadores y jueces, a que haya un trato más equitativo para apreciar más y más a los caballos, en lo que hacen, no por lo que valen o quién los trae.

“Nuestra idea, insisto, es incursionar en el mercado, pero no para ganar dinero, sino de estar en el medio charro para contribuir a su fortalecimiento y que todo vaya mejor cada día, sobre todo los brazos derechos de la charrería como lo son los caballos”.

DESVAN DE LOS RECUERDOS. El Licenciado Virgilio Rivera dedicó gran parte de su vida a la actividad académica, tanto en la Universidad Pública como en las cuestiones electorales, lo que marcó su temple y carácter.

-¿Por qué ese amor y esa pasión al caballo?

“Por los orígenes familiares. Mi padre tenía yeguadas importantes, porque él fue administrador de una importante Hacienda en Zacatecas (El Gruñidor), que tenía las yeguas más grandes de nuestro Estado. Tenía una tradición desde el siglo antepasado y se desarrolló de manera importante el siglo pasado”.

Conservó varios y bonitos ejemplares, sin la cruza y genética formal, pero si las cualidades y características.

Y aunque su padre siempre lo quiso en los estudios y poco en el campo, nuestro entrevistado, se quedó con la “espinita” del ganado y décadas después la hizo realidad junto con sus hijos. Virgilio radicado en la capital minera y corazón de cantera y Publio por ahora en la capital del país, luego de haber estado dos años en España estudiando una maestría.

“A destiempo o aún a tiempo, vuelvo a mis raíces y luego de cumplir ciclos importantes en suelo zacatecano y a nivel nacional, espero que no sea por poco tiempo y me gustó la idea de involucrar a mis hijos en esta fascinante aventura de los caballos charros”.

LA GRANDEZA. Es común que en escenarios charros cuestionen por ejemplo que la Asociación Capilla de Guadalupe tenga unos “caballitos” y sea un equipo protagonista de la charrería, a lo que sin chistar el Licenciado Rivera, agregó que “Diría yo que son caballos vaqueros, que los trabajan y les faltará alguna formalidad, pero no trabajo y menos dedicación. Desde que eran potros se trabajan y ahí están los buenos resultados, por eso la tradición, aparte de que son unos charrazos”.

Pero este tema, le sirve a nuestro entrevistado para hacer una reflexión.

“Lo que se tendría que hacer, es tomar este ejemplo anterior y combinarlos con otros nuevos, porque no se trata de seguir con caballos porque si, porque tiene que combinarse la experiencia de Capilla  con los caballos, por ejemplo, que tiene Tequila Don Roberto, Santa María, Tres Potrillos y Charros de Jalisco o bien de otras regiones”.

LO MEJOR DEL MUNDO. Don Merced Valle del meritito Atotonilco el Alto, Jalisco, es un apasionado del caballo mexicano, ese que algún día llegó a ser la mejor raza del mundo y cuestionaba qué ha pasado con esos ejemplares o qué fue de la Raza Azteca de los Caballos Domecq.

“Lo que ocurre es que no se desarrolló y no tuvo seguimiento, habiendo capitalizado eso los estadounidenses, quienes aprovecharon la tradición, los depuraron por épocas y generaciones, saltando a la vista los resultados. Ahora estamos en otra etapa, del libre comercio y hay que agarrar esa experiencia en México, para desarrollar buenas líneas y seguir adelante”.

Recordó que sus antepasados tenían muy buenas yeguas, excelentes, a las que sólo les faltaba el registro o hablar se le dice de broma, que siguen teniendo muy buenos potrillos y que tiene características y cualidades muy buenas, pero…

HACE FALTA. Insiste que en México siguieron los criaderos, pero sin preocuparse por aspectos genéticos tan importantes hoy en día. Hoy en día los caballos de cala siguen dominando os que vienen de Estados Unidos, aunque con tres o cuatros generaciones, podrían proliferar las buenas razas aquí en México, con origen nacional, registrados y que destaquen en los torneos más importantes que hay en el país.

-¿México está preparado en todos esos aspectos?

“Creo que nos falta, porque es un problema nacional la falta de investigación en general, pero tomando siempre los avances y seguir pensando en desarrollar en bien de la charrería o toda una línea del desarrollo en el país. Se necesita tiempo, dinero e investigadores, porque siempre dependemos de la experiencia científica y tecnológica en el país, pero ya es tiempo de la mejora genética y sin descuidar lo propio, porque si no vamos a seguir importando ejemplares de Estados Unidos”.

Sabe que tampoco se debe dejar de apoyar a la Asociación Nacional de Criadores del Cuarto de Milla y de otras líneas, aunque nuestro entrevistado  se inclina más por los primeros para la charrería, porque es la vocación del campo y porque no tienen en contra de las otras líneas que tienen que ver más con el espectáculo o belleza simplemente.

Se le pide un último comentario, algo que quiera añadir o que no se le haya preguntado.

“Esperar que la comunidad charra transite a mejores estadios y que se brinden las oportunidades para los que quieran emprender nuevos derroteros. Ojalá que haya más comunicadores, que el gobierno apoye y tenga más interés en esto, para que no sea un hobby de unos cuantos, sino que sea una línea de desarrollo”, terminó diciendo.

FELICIDADES HOY EN SU DÍA, AL LIC. VIRGILIO RIVERA, GRAN AMIGO Y EXCEPCIONAL SER HUMANO.

Y como siempre termino a mi manera, recordando que: “Los libros han ganado más batallas que las armas”, como lo dijo Leonardo Lupercio Argensola.

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