“Pepe Cañas”, de Carne y Hueso

*Vida levita entre charros y curandero

*El Satélite, único toro que lo derribó

*Dice que nadie como “La Menudencia”

*Sus “manillas” las usaron grandes pialadores

        Su figura es inconfundible al igual que su rostro y su manera de hablar, pero aunque tiene 69 años de edad don José Orozco Vega el gran “Pepe Cañas”, es todo un estuche de monerías, desde gran decidor de palabras, dichos y “charritas”, hasta apasionado de la charrería y de la medicina natural.

De entrada, advierte que desde pequeño ha estado ligado con la charrería, disciplina que heredó de sus antepasados. A los nueve años ya charreaba en la tierra caliente de Apatzingán, Michoacán, con los hermanos Álvarez y luego pasó a Jacona, hasta que se vino a Guadalajara.

Cuando murió su papá, no podía vivir, porque siempre andaba con él y aquí en Guadalajara rehízo su vida, apoyado con los Barba y los Zermeño.

El gran “Pepe Cañas” en las confesiones del Periódico OCHO COLUMNAS, se publicó el 17 de mayo del 2006. Años después este personaje se adelantó en el camino.

EL ÚNICO TORO QUE LO TUMBÓ FUE “EL SATELITE”

La entrevista fue en el Lienzo Ignacio Zermeño Padilla de Guadalajara.

“Mi pasión fue jinetear toros y el único que me tumbó en mi carrera deportiva, fue El Satélite de la Familia Ibarría de Puerto Vallarta, habiendo montados dos toros también de los Pedrero que eran muy cabrones, como el Pelé y otro que le decían El Huracán. Otro fue el “Churío”, de los mejores que ha habido en el país”.

-¿Cuáles jinetes son mejores, los de ayer o los de hoy?

“Los de antes”, no lo piensa dos veces y añade que “hoy en día, son muchos del rodeo los que andan jineteando. Meten espuelas con enormes ganchos y cuando meten las piernas, po´s cuando los tumban y ahora por los ganchos hay muchas lesiones graves”.

         Recuerda que en Guadalajara había un jinetazo en los 70´s y parte de los 80´s como lo fue “La Menudencia” Rafael Ramírez Michel.

“Aquí en Guadalajara me tocó ver un jinetazo y que siempre respeté, fue a La Menudencia. El llevaba el ritmo del toro y si brincaba el animal, él abría las piernas y si caía al suelo, las juntaba, volvía a levantarse. No he vuelto a ver otro jinete como él y vaya que hay muchos buenos”.

Se acordó también de las hazañas de José de la Torre el afamado “Coyote”, otro de las leyendas jaliscienses de nuestra charrería y quien destacó como charro en Allende las Fronteras e incluso hizo películas del oeste al lado de Ronald Reagan, quien a la postre se convirtió en presidente de la nación más fuerte del mundo.

CATARATA DE RECUERDOS IMBORRABLES

Del desván de sus inagotables recuerdos, están algunos pasajes de cuando iba a pueblos o ranchos a montar toros, que ya habían derribado a muchos intrépidos jinetes e incluso ya llevaban algunos muertos en sus listas.

A fines de junio del 2006, nuestro entrevistado fue a un pialadero ranchero, entró en acción y en una mala tarde, estuvo a un tris de volarse la mano, pero la “manilla” lo salvó en la rápida maniobra.

Participó con varios equipos y ganó muchos premios a nivel nacional, y a sus 69 años seguía pialando y hace meses le montó a un toro del “Trucho” Andrés Aguilera.

También da consejos a los pialadores, recordando a Juan Soltero que dijo: “Aguas, La Soga Quema”. Todos meten piales, lo difícil es amarrar, dice nuestro personaje y admite que no con cualquier soga se puede completar esta suerte, también llamada de los “dedos mochos”.

Insiste que los charros nacen, no se hacen. También le molesta el castigo excesivo que en ocasiones se hace al ganado y aconseja que lo traten mejor, porque es el complemento de sus buenas tardes en el Deporte Mexicano.

-¿Están a mano usted y la charrería?

“Sigo pialando y mientras Dios me de licencia, seguiré en este deporte tan hermoso. Le digo a mi hijo, no le hace que me pongas un banco para subirme al caballo”.

Aconseja tomar con seriedad la charrería, “porque un payaso no llega a nada. Antes había más respeto en la charrería que hoy en día, nos veíamos como hermanos y como si todos fuéramos familia y hoy en día hay muchas desavenencias y hasta la política ha dado al traste”. 

Insiste que “Chuyín” Aceves Barba ha sido el mejor charro de México “el mejor montando a caballo, de carácter recio y charrazo en toda la extensión de la palabra. Ojalá que las nuevas generaciones imitaran su ejemplo”.

PASATIEMPO CON AROMA DE CAMPEONES

Las “manillas” que vende a los mejores pialadores del país, también le han dado reputación a nivel nacional, incluso Allende las Fronteras.

De los ases de la baraja nacional de piales que usan y le compran sus “manillas”, están: “Cuco” Carranza, Juan Soltero, Jesús Hernández el “Toronjo”, Enrique Ramírez, “Bosito” Sánchez, Aurelio “Negro” Peregrina, Raúl Flores “El Viejillo”, los Franco de Capilla, “Volks” Sánchez, “Toño” Salcedo y Pepe Valenzuela, entre otros.

Recomienda que los pialadores siempre usen “manilla” en los piales. Habló y fuerte, soltó dardos con aroma de verdad grande.

“Tengo como 30 años haciendo manillas y se me ocurrió comprar un cuero para hacer algo que me cubriera la mano a la hora de tirar piales. Si andas seguro de tu mano, pialas y si no estás a gusto, sientes miedo tirar, por eso la ocurrencia de hacer algo y no solo a pialadores, sino también para quien tira manganas o entra en terna”.

Lo dice con orgullo y es que asegura que no hay en la charrería alguien que tenga más amigos que él. En cualquier lienzo lo dejan tirar piales e incluso en febrero del 2006 fue homenajeado en Charros de Jalisco, con motivo del Torneo de Aniversario de la Ciudad de Guadalajara.

“Esos homenajes valen mucho en vida y gracias a Salvador Sánchez, presidente de los Charros de Jalisco por ese detalle”, dice con dejo de añoranza don José Orozco Vega  quien es más conocido en la charrería como “Pepe Cañas”.

-¿Por qué el apodo de “Pepe Cañas”?

“Porque vendía jugo de caña y hasta huevitos de codorniz, incluso entre mis clientes está tu jefe Conrado Vázquez y hasta sus hijos van a que les arregle sus sogas. Fue Andrés “Nito” Aceves quien me puso el apodo y hasta le fecha me dicen así, es más ya casi  nadie me conoce por José Orozco Vega”, dice y suelta la carcajada y se arrisca el bigote.

“PEPE CAÑAS” Y OTRAS YERBAS

Otra pasión de don José Orozco Vega de 69 años de edad, es la medicina y anticipa que cura todo tipo de enfermedades con productos naturales. Su especialidad la leucemia, diabetes, próstata, gastritis, ulceras, cáncer, hernias, hemorroides, colitis y riñones, entre otras enfermedades más.

El daba consultas en Ejido 370 de la Colonia San Isidro, en Zapopan.

“Curamos a toda la gente, de todas las enfermedades y me vino un cáncer que ya me moría, me llevaron a Houston y gasté una fortuna en el tratamiento. Nadie me curó, hasta que conocí en Guadalajara a un japonés que estudiaba la plantas curativas y él me dejó como nuevo, pidiéndole posteriormente los secretos para yo también curar gente”.

Antes de partir al Lejano Oriente, el japonés le hizo pagar la hipoteca (678 mil pesos) de un departamento y fue entonces cuando lo enseñó a curar.

“Murió mi esposa y con mi cáncer tuve que vender ganado, ranchos y la verdad, me quedé de perro por todo lo que me sacaron los doctores. Con decirte que vendí un rancho de casi 800 hectáreas y todo se fue para los doctores”.

Advierte que no es un “charlatán”, aunque algunos charros que lo conocen le dicen de broma el “médico brujo”.

“Mi esposa murió de cirrosis, enfermedad que no solo se hace por borracho, sino por el exceso de medicamentos que afectan al hígado”, recuerda con tristeza.

Recién curó a un paciente de un tumor canceroso y él ya no se movía, en menos de dos meses ha vuelto a su vida normal.

Y como siempre termino a mi manera, recordando que: “Un hombre de experiencia sabe más que un adivino”: Fedro.

Comentarios a: charrocasama@gmail.com

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