Don Calador y su Don de La Amistad

*Es de los Grandes Personajes Charros

*Nació en Contepec y Regó sus Triunfó

*Hoy el Homenaje a Tan Insigne Charro

“Don Calador” fue todo un personaje de la charrería nacional y es día de recordar a don Amador Vázquez Rivera, personaje michoacano que nació en Contepec y triunfó en todo los lugares que se presentó, habiendo sido la Zona del Bajío donde aún se escuchan muchas de sus grandes anécdotas y hazañas.

Hoy deshojamos la flor y nos adentramos a la apasionante, vida y obra en la charrería, de tan insigne personaje. Por eso nos viene la frase popular aquella que dice: “Qué tiempos, Aquellos; Señor, don Simón”, la que encaja a la perfección para definir a “Don Calador”.

El origen del mote, no lo sabemos, pero se nos afigura que fue precisamente por ser gran representante en la suerte del silencio.

Nació en Contepec, Michoacán, allá por el año de 1918, siendo hijo de don Moisés Vázquez Nava y doña Tránsito Rivera, habiendo quedado huérfano a corta edad de su padre, lo que le forjó su carácter para enfrentar la vida.

Fue agricultor y empresario en el ramo de la construcción, pero todo eso le dio los cimientos de lo que sería su vida en el deporte de sus amores. Sembró amistades y cosechó amigos, al margen de ganar, pero sobre todo competir con los mejores exponentes de la época.

LOS PRIMEROS CIMIENTOS

Su mamá fue una mujer de a caballo y ella lo inicia por el gusto de montar. Sus suertes preferidas, fueron la cala de caballo –esa que le dio lustre en el país-, piales en el lienzo, colear y el paso de la muerte.

“Quien lo hizo charro, fue mi bisabuelo Francisco Echeverría y quien apoyó a mucha gente de a caballo en sus rumbos. De aquellas generaciones de familiares, están regados por diversos puntos del país, como Los Bustamante de Texcoco, los Ovando en México y otros que andamos regados en varias parte de nuestro México, Lindo y Querido”, dijo su nieto Reynaldo Salazar quien  radica en la Perla Tapatía.

A fines de los 30´s del Siglo pasado, se adentró en el Mas Mexicano de los Deportes con la asociación de su natal Contepec, cambiándose a vivir a Celaya, Guanajuato, donde empezó amistades con charros del Bajío.

En sus mejores tiempos, formó en la Asociación Charros de Querétaro hasta 1949. Al año siguiente edificó un lienzo en su natal Contepec.

Charreó para ese entonces y hasta 1971, con los Charros de Celaya. Posteriormente construyó el Lienzo Rancho Nuevo en el municipio de Apaseo el Grande, en el mismo Guanajuato.

Fue fundador de los Regionales del Centro, habiendo logrado dos coronas nacionales en cala de caballo, esa que le dio lustre y sobre todo, grandes amigos.

“En su caballo El Canelo fue las dos veces campeón nacional de cala, en el que superó a varios de la favoritos en la primera faena charra. Era un ejemplar de King Ranch y de ahí, nosotros ocho de sus familiares llegamos a andar montados en caballos canelos hijo de aquel caballo”, dijo entre suspiros Reynaldo.

SEMBRÓ AMISTADES Y COSECHÓ AMIGOS

                De tan insigne personaje podrían decirse muchas cosas más y serían muchas hojas de sus anécdotas, salpicadas de nostalgia, porque además era un decidor de palabras.

Lo que empezó como un juego que heredó de doña Tránsito Rivera, fue su gran pasión que lo marcó en la vida y que orgulloso compartió después con su familia, a la que además de amistades y conocimientos, les entregó el talento natural que lo hizo encumbrarse entre los mejores caladores del país.

“Mi Bisabuela Trini, también tenía gusto por los caballos y sus hermanos Antonio y Vicente, también practicaron la charrería en diferentes lugares”, recordó el Maestro Reynaldo Salazar.

También recibió hace algunos ayeres, la Espuela de Oro que otorga la Federación Mexicana de Charrería, premio a su gran trayectoria, dentro y fuera de los lienzos, amén de compartir los valores en la charrería de antaño.

“Don Calador” Vázquez fue un gran apasionado de la cala de caballo, conocedor de la rienda charra y del manejo de caballos. Por eso y muchas cosas más, escribió con la tinta de la amistad y afecto, su carrera deportiva.

Fue un hombre muy querido y sobre todo respetado, de una gran dinastía charra michoacana y que regó sus conocimientos en la Zona Bajío del país.

Todo un ejemplo a seguir e imitar, porque equipo en el que estaba, tenía la costumbre de triunfar, pero sobre todo de hacer amigos.

El Supremo Caporal lo mandó llamar al equipo charro en el firmamento celestial en el año del 2009.

Y como siempre termino a mi manera, recordando que: Un rostro silencioso con frecuencia expresa más que las palabras. Ovidio.

COMENTARIOS al correo electrónico: charrocasama@gmail.com

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
error: Content is protected !!
Cerrar