Discusión por El Grito de Dolores

*Van los Capítulos 8 y 9

*Una Pareja Dispareja

*Excomunión Hidalgo

*Inicio Independencia

El periodista don Alfredo Arnold fue contando brevemente la historia de la Independencia en el Mes de septiembre y gustosos la compartimos aquí en: www.expresocharro.mx

¡Espero que la disfruten tanto como yo!

¡Vale mucho la pena leerla!

MINUTOS DE INDEPENDENCIA

8. Pareja dispareja

POR: ALFREDO ARNOLD

La mancuerna Hidalgo-Allende que encabezó la primera etapa de la guerra de Independencia no funcionó con la empatía requerida para una tarea de este tamaño.

En 1810 Hidalgo tenía 57 años, era un sacerdote ilustrado, relacionado con intelectuales, informado de lo que ocurría en España, pero sin la menor instrucción militar.

Allende tenía 41 años, era hijo de una rica familia española y capitán del ejército virreinal.

Sus diferencias afloraron al día siguiente al “Grito de Dolores”, cuando discutieron quién debería ser el jefe. En cada plaza que iban tomando, Allende le reclamaba a Hidalgo los excesos que cometían sus huestes contra la población civil.

En Guadalajara, Allende consideró la posibilidad de envenenar a don Miguel cuando se enteró de las ejecuciones clandestinas que éste ordenaba contra españoles.

Allende, que como militar estaba consciente de las deficiencias de su propio ejército, no estaba de acuerdo en presentar batalla en Puente de Calderón.

Y cuando los dos huían rumbo al norte después de la derrota, Hidalgo ya iba subordinado a Allende.

No obstante lo anterior, Miguel Hidalgo e Ignacio Allende estuvieron estrechamente unidos en la vida y en la muerte: pelearon por la misma causa, fueron aprehendidos en Acatita de Baján, fusilados en Chihuahua, exhibidas sus cabezas en la Alhóndiga de Granaditas, y hoy sus restos reposan juntos en la Columna de la Independencia.

9. LA EXCOMUNIÓN

Podemos hacer conjeturas morales, incluso teológicas sobre la vida de don Miguel Hidalgo, pero de su destino eterno, ninguna.

La historia tradicional presenta a Hidalgo como un sacerdote extraordinariamente culto, los textos modernos añaden su inclinación a la política y la frivolidad, por lo cual ya traía problemas con la Inquisición.

Lo cierto es que el 24 de septiembre de 1810, el obispo de Michoacán, Manuel Abad y Queipo, promulgó un edicto de excomunión contra el cura por haberse levantado en armas contra el gobierno, por utilizar la imagen de la Virgen de Guadalupe con fines bélicos y por delitos de sedición, herejía y apostasía.

Se afirma que la excomunión incluía a todos aquellos que siguieran a Hidalgo, pero era tal el número de personas que iban con él, que el obispo canceló su edicto al mes siguiente.

Cuando Hidalgo llegó a Guadalajara asistió a un Te Deum. Algunos historiadores aseguran que al entrar a Catedral dijo burlonamente: “¡Aquí tienen a su hereje!”.

Seguramente Hidalgo no ofició misa ni administró sacramentos durante la campaña insurgente.

Fue hasta su juicio en Chihuahua cuando se reencontró con la Iglesia, pues si bien lo degradaron como sacerdote, se le permitió confesarse y comulgar.

Desde la consumación de la Independencia (1821) sus restos descansaron por más de cien años en la Catedral de México.

CONTINUARÁ…

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