El Quevedeño, Campeón Nacional

*Con 330 puntos, contantes y sonantes

*Las Cuatas 312 y 303 de La Laguna

*Triunfaron Soles y el “Chiringas”

Por: Sergio MARTÍN DEL CAMPO / Exclusivo: www.expresocharro.mx

Amigos aficionados al arte en el que se funden las baquetas, los ixtles y los metales, estrujantes, ardientes y apasionantes resultaron las finales del LXXVII Congreso y Campeonato Nacional Charro Dr. Juan José de Alba Martín.

Al esconderse el rey de los astros atrás del encaje del cerro del muerto, José Andrés Aceves “El Chiringas” y Rancho El Quevedeño empuñaron los cetros, aquel del charro completo, éste por equipos, además de la Escaramuza Soles del Desierto de Chihuahua.

Por la tarde, con los escaños del Polifórum prácticamente llenos hasta las cornisas, se ofreció la esperada final por equipos; según resultados estadísticos desfilaron, en tal orden, “Las Cuatas”, La Laguna y El Quevedeño.

El asunto se decidió hasta los pasos de la muerte; apretada, reñida, de enorme competitividad fue la charreada. A punto estuvo el demonio de las pasiones de ser desenjaulado.

Al bajar el telón, el conjunto de “quijotes” de El Quevedeño fue el que se ciñó los máximos laureles con 330 totales, dejando en el segundo lugar a Las Cuatas con 312 y en tercero a La Laguna con 303.

Miguel Ángel Vega pulsó la rienda de su formidable caballería para, con una estética y sensacional cal, apuntarse los primeros 39 bonos.

Enrique Ramírez fue el que, según la titularidad del equipo, intervino en peales, cuajando dos de sus oportunidades para agregar a la suma 39 bonos. La tercia de coleadores hizo anotar otros 79.

Bureles de gran presencia y poder soltaron por la puerta de las incertidumbres, y el jinete le extrajo al oponente 27 buenos totales. Vino la terna, y el cabecero buriló un lazo de 26, mientras que el pialador concretó su oportunidad de 28.

Greñudas, igualmente, de poder fueron las que aparecieron en escena; el jinete esta vez, con denuedo absoluto, sucumbió sin embargo a los tremendos reparos y el número quedó en cero.

Vendría a pie Enrique Ramírez con el objeto de cubrir la suerte reina de la charrería; y se hizo ver con dos de ellas, contándosele 48 totales; el de a caballo cumplió con una de 25 y el paso de la muerte, para cerrar cuentas, cumplió con su objeto dando a la causa los últimos 22.

La Laguna, favorito en las preferencias de la mayoría, expresó una sensacional manera de charrear. Uniformes iban los tres grupos contendientes en las matemáticas cuentas, empero el paso de la muerte de los laguneros explotó de modo accidentado –afortunadamente sin lesiones graves para nadie.

Por allá rodó cabalgadura y jinete de uno de los arreadores y el pasador o se apeó o fue descabalgado –para el caso es lo mismo-, y los sinodales declararon descalificada la acción.

Aquello generó el disgusto de los aficionados y se vivieron momentos tensos. Pese a las alegatas, finalmente los de La Laguna ocuparon el tercer puesto y Las Cuatas, como se acotó rayas anteriores, el segundo.

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